domingo, 27 de febrero de 2011

Por el mal camino.

BSO: The place I´ll return to someday.

Isabel es mi hermana. Una persona que siempre ha estado ahí, es siete años mayor.
La quiero, no sólo porque sea mi hermana siento un gran aprecio por ella, pero a ojos de la práctica, esto no es así.
Respuestas hirientes, con mala gana, discuciones y desvíos de miradas, todo lo que pueda decir es poco.
Ella también tiene sus malos malos momentos, sin embargo desde siempre ha sabido exteriorizar el cariño y el amor que me tiene, seguramente es tanto, menos o más como el que yo le tengo a ella pero no he sabido, sin embargo, sobrepasar las barreras de mi ego atrincherado.
Esas situaciones que dan dolor de cabeza del ajetreo de neuronas rabiosas seguro que son causa de nuestras diferencias. Es cierto que muchos hermanos suelen ser distintos, ¿Pero tanto?

Pero hay algo seguro y no guarda sitio entre incógnitas. Mi hermana es aquella persona que siempre estará ahí, para echarte una mano, no te alejes, no la pierdas...

27-02-2011
Tras mucho tiempo vuelvo a ir a bucear. Vamos mi tío, mi hermana, nuestro instructor cuando nos sacamos el curso que curiosamente resultó ser nuestro vecino y yo.
En principio pensábamos ir a Radasul pero nos decidimos por la playa de las Eras. Ya sería la tercera vez que vamos a hacer aquí una inmersión.
La primera tuve un incidente bastante desagradable que se agravó por la situación de miedo o pánico de la que fui preso. Desde entonces había buceado alguna que otra vez: en las Eras, en la Graciosa y alguna más, pero desde entonces, no hay quién me quite el `mal cuerpo´cuando pienso en el buceo o cuando estoy descendiendo desarrollando esta, a pesar de todo, muy bonita actividad.

Esta vez no fue distinto: muy bonita actividad pero mal cuerpo.
Llegamos pronto a la playa y preparamos los equipos con un par de inconvenientes que quedaron como anécdota para la comidita post-inmersión. Con los equipos preparados nos adentramos en la playa, nos pusimos las aletas, las gafas y nadamos un tiempo por la superficie para alejarnos levemente de la orilla. Cuando todos estuvimos listos, empezamos a descender.
Voy acostumbrándome a la situación, ¡El agua está fría! y soy muy friolero. Es lo que hay y poco a poco voy dejando de lado ese `mal cuerpo´ sombra del incidente de hace dos inmersiones.
No se cuanto llevaríamos ya, quizás veinte, quizás veinticinco minutos, no lo sé ni lo sabré. Estábamos todos muy juntos la verdad, cosa que agradezco y que siempre tratamos de cumplir -Muy buena enseñanza de nuestro instructor-.

Me elevo más de la cuenta, soy un globo de helio, así que expulso aire del chaleco utilizando el `pulsador´. Sin embargo, no descendía lo que debiere. Alzo más el brazo a ver si es por eso y no hay manera, incluso estoy empezando a subir ¿!Qué pasa?! nado boca abajo y trato de expulsar el aire del chaleco, pero ¡no solo no se desinfla sino que este va tirando cada vez con más fuerza de mi! Tengo miedo, pero no tengo tiempo para pensar en ello. Solo nado con fuerza para abajo mientras intento desinflar ese endemoniado chaleco que sube con violencia hacia la superficie y yo con el.

Entonces mi hermana mira para arriba y ve que cada vez me alejo más y más y ello es un peligro del que sé que ella es consciente tanto como yo, a pesar de mis gafas algo empañadas, las distancia, sus gafas... puedo ver su cara de preocupación. Trató de agarrarme y no me acuerdo si llegamos a juntar las manos -fue todo muy rápido- ´creo que `La creación de Adán´, el cuadro, es fiel reflejo de la situación.

Mi hermana, esa persona que me quiere, que desea ayudarme, que hace agita el agua de su alrededor con sus latidos de preocupación, no pudo hacer nada por mi y mientras yo me iba... por el mal camino.
Intenté como último recurso expulsar todo el aire que pude de los pulmones, ¡Oh dios! , que pasa... cada vez estoy más cerca de la superficie... ¿Qué va a pasar? ¿¡ A cuanta profundidad estábamos?! ¡¿ A cuanta?! ... y salí... tuve un momento de desconcierto, como ese lapsus de tiempo entre que suena el despertador y te das cuenta de donde estas y que tienes que apagar esa maquinita que hace ruido.
¿E.. estaba vivo? :D ¡¿Estaba bien?! .... ¿? Respiro hondo, me toco el pecho, tozo, parecía que si.

Había algo de oleaje y no era comodo estar arriba y aún seguía muy alterado. Hice el simbolo de `todo bien´para si alguien de abajo me veía que no se preocupara.
Poco después subió el instructor. Me preguntó como estaba y entre mis fuertes respiraciones -que creo que muy en parte se debían, no a la situación de estrés, sino a que simplemente podía respirar- le respondí que bien, me acerqué o se acercó a mí y comprobamos que pasó. Él trato de expulsar de nuevo el aire de ese chaleco hipócrita que me me la jugó cuando más le necesitaba, no hubo manera.
Tuvimos que volver nadando a la orilla.

Suelo decir que los problemas siempre son una buena anécdota. Esta es una de ellas, estoy bien, la comida post-inmersión fue genial, no hubo una situación de silencio desagradable, al contrario, aunque sé, que pasará mucho tiempo antes de que vuelva a bucear y solo decir, que ojalá nunca nada más me lleve hacia donde no debiera. Tened cuidado con vuestros `chalecos´... Te quiero Isabel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario