viernes, 4 de marzo de 2011

¿Y tú que opinas Freud?

BSO: Luigi Boccherini la musica notturna delle strade di madrid no. 6 op. 30

Acabo de darme cuenta. Fue este el primer sueño del primer día del mes y en parte fue contigo.

Ya es por la noche, en breve iré a acostarme. Afortunadamente este es uno de esos sueños que nada más levantarte aún guardas en tu mente, pudiendo recordar incluso algunos detalles, así que con mala letra y un bolígrafo rojo que escupía tinta como dragón el fuego traté de inmortalizar las vivencias de la pasada noche mientras aún se me abrían entre agüillas los ojos.


En un lugar, que bien podrían ser Las raíces –Ello pensé en un primer momento- aunque también es posible que fuera la Mesa Mota… En cualquier caso nos situamos en un paraje deshabitado, con tierra seca y en pleno monte.

Estoy en un coche, da igual el tipo o modelo. Cuando desperté lo relacioné con el de `Regreso al futuro´ seguramente porque también este coche me trasladó a una época pasada: ¿La edad Media?, ¿Egipto?, ¿La edad Media en Egipto? Creo que ni en mis andares somnolientos di respuesta a estas preguntas.

En las notas que trato de descifrar –Como odio mi mala caligrafía- anoté que en esta época pasada estaba mi habitación, intacta y evidentemente con todo el equipamiento moderno de la misma, pero no era lo único de mi época presente en este inhóspito lugar: mi hermana y el `típico profesor de cachivaches´ hacían compañía y estoy seguro de que había alguien más.

Sobre este profesor y lo dejo caer como curiosidad pues no sabría situarlo dentro del sueño, en determinado momento sacó como una superestructura con muchos microscopios o prismáticos. Desde luego un profesor muy analista.



La situación se complica. Quizás volvimos al futuro y trajimos a dos nuevas personas que luego desaparecieron y parece ser que había que encontrarlas a una determinada hora, para regresar. Ello fue un problema, no sé, son partes muy confusas, como algo del dios sol y relacionarlo con una pelota de tenis, -Estoy tronadísimo-.

No entiendo nada. Ahora tengo que ir a la clínica Tara en Tacoronte, para ello cojo un taxi. Ya en la calle que determina su perímetro, el conductor realizó una frenada a modo de `drifting´ e inmediatamente después un coche de policía pasó a lo largo. Entonces el taxista se dirigió al fondo de la calle mientras le decía alterado, que me dejara salir. Al fondo traté de bajar abriendo la puerta sin que el conductor parase, le di cinco euros esperando que habría vuelta, pero él paso de mi… me bajé.

Una  vez en la clínica, en una sala había varios conocidos de *** Las dos *** y por supuesto ***, entre otras personas que no recuerdo –Mejor sin nombres.

Hablamos bastante ella y yo, creo que de clases o de algo similar, los estudios quizás… hasta que, en algún momento le lancé o me lanzó un pico, al que sucedieron muchos otros. La situación era extraña porque solo eran picos uno detrás de otro. Luego me dio la espalda, se dejó caer y la abracé, la  abrazaba a ella como a la felicidad misma.



Como si del fin de un acto teatral se tratara, la trama continúa en una especie de camino, como si de una trinchera británica se tratara: u camino hundido en la tierra pero no muy alto. El paso era de cemento y estaba justo por encima de mi casa, la presente, desde la que escribo.

Había salido huyendo de ella, montado en un caballo chungo de juguete, me acompaña alguien. Nos perseguían unos bichos, aunque no era una situación muy estresante. Llegamos a la carretera, que es empinada, como la que está al lado de mi casa, -todo el escenario es tremendamente análogo-. Como estaba empinada bajé del caballo para ir más rápido. Luego subimos unos metros, nos hicimos a la derecha que es donde en la realidad se situaría la puerta a la huerta por donde pasa el canal en casa y atravesamos la puerta. Nos situamos pues en el camino `atrincherado´que antes mencioné.

Ahora empuño una espada, sí sí, nos atacan los animales, contaba tres más o menos, uno parecía un murciélago. Cada vez que golpeaba a uno de estos `mostruos´disminuía un contador de `golpes´como si estuviera de pleno, inmerso en un videojuego.

Este es el final -bastante extraño ¿verdad?- .

Vuelvo contigo ¿Fuiste solo un sueño? Fue tan real... Quizás la intensidad del momento hiciera que esas imágenes, tan bellas, escaparan del sueño y pasaran a mis sentidos en un dulce y amargo engaño de un sueño que como sueño no es más que un cuento que llegó a representarse en el cine de la imaginación.

Muchos huecos sin relleno y preguntas, muchas también: ¿Quién es el profesor? ¿Egipto? ¿La Edad Media? ¿Por qué? Nada tiene explicación, nada excepto que, aunque fueras tú, tan solo un falso invento de la noche, sólo con abrazarte fui feliz. Me abracé a ti como sueño y como este al final, me hiciste despertar. 

Desperté, entonces me di cuenta... Siento decirte, Calderón de La Barca,  `La vida no es sueño´. ¡Qué duro golpe para usted! ¡Qué triste realidad la mía! 

 No es lo mismo sueño que soñar:

Desde la realidad hay sueño
y desde el sueño realidad.
Es cierto Calderón.
¿Qué es la vida? Una ilusión
El soñar, de un soñador.
Pero la vida no es un sueño
pues los sueños, sueños son.